domingo, 28 de abril de 2013

Siempre ha sido así


Ojalá leer libros te quitara lo imbécil,
ojalá fuera así de sencillo.

Ojalá usar palabras rebuscadas en la red te quitara lo imbécil,
ojalá fuera así de sencillo.

Ojalá usar el autocorrector para fingir buena ortografía te quitara lo imbécil,
ojalá fuera así de sencillo.

Ojalá decir que te preocupas por el mundo te hiciera humano y te quitara lo imbécil,
ojalá fuera así de sencillo.

Ojalá quejarte del sistema sin saber nada al respecto te hiciera consciente y te quitara lo imbécil,
ojalá fuera así de sencillo.

Ojalá usar puntos suspensivos te hiciera persona misteriosa y te quitara lo imbécil,
ojalá fuera así de sencillo.

Ojalá publicar imágenes con reflexiones ajenas te quitara lo imbécil,
ojalá fuera así de sencillo.

Ojalá "madurar" es decir que no te gusta la estupidez humana y te quitara lo imbécil,
ojalá fuera así de sencillo.

Ojalá ser todo lo anterior y que se enamoren de una falsa versión de tu persona te quitara lo imbécil
ojalá fuera así de sencillo.

Ojalá fuera así de sencillo y jamás enfrentar la verdad, jamás desgastarse, jamás consumirse en impotencia, jamás asfixiarse con nudos en la garganta, jamás enfadarse con la existencia, jamás sentir morir porque estás lleno de vida, jamás tener que dudar hasta de tus propios pensamientos, jamás tener que cargar con traumas de años atrás, jamás sentirse ignorado por un todo, jamás que un todo te dé la razón, jamás divagar entre tanto cuestionamiento, jamás tener miedo, jamás tener tanta felicidad que se no pueda controlar, jamás querer arrancarte la cabeza para dejar de sentir el taladreo de tus propias ideas, jamás tener ganas de destrucción, jamás luchar, jamás esforzarte, jamás sentirse ofendido por lo ridículamente sencillo que es para algunos estar vivo, jamás caer en cuenta que lo único que sabes hacer de excelencia es complicar las cosas más sencillas, jamás abrir la boca y que salga la frase sin sentido "Ya no puedo más", jamás declararle la infinita guerra al tiempo, jamás perder el miedo a la muerte, jamás tener que encontrar a alguien en situaciones parecidas para sentirte entendido, jamás sentirte desilusionado de quién más esperas, jamás ver como es que lo más sagrado te destroza con tal deliberación, jamás llorar por lo que tanto tiempo tardaste en construir y en un abrir y cerrar de ojos ya no existe, jamás estar en el suelo y no querer levantarte, jamás estar en la gloria y no querer bajar, jamás desear un jamás y un siempre. Y jamás experimentar todo y más que esto y que la moda se mofe de tu experiencia, o peor aún: seguir siendo un imbécil.

Y jamás celar a la persona con alguien tan deshidratado. A unos les ha costado más caro estar vivos que a otros pero eso, no te toca, no me toca a mí juzgarlo. Siempre ha sido así.