El viento arrastraba el aroma peculiar de un producto mañanero y de la frescura del amanecer, el amanecer que abundaba en mí como en mi alrededor, el silencio se apoderaba del lugar, unas risas a lo lejos… tan lejos que no se podían ver.
Comenzó el recuerdo, el recuerdo de él, de ella, de todos… te pensé, te miré y ahí estabas.
Cada ser comenzó a recordar, a extrañar… como si fuera necesario, como si la nostalgia invadiera las almas.
Todo por servir se acaba… ¿qué te había pasado? ¿de qué me perdí? Tu rostro y tú tambaleante, desganado y lento caminar revelaba tus pocas ganas de vivir, de luchar… de estar.
¿Ahora entiendes por que repudio jurar?... no era amor.
Comenzó el recuerdo, el recuerdo de él, de ella, de todos… te pensé, te miré y ahí estabas.
Cada ser comenzó a recordar, a extrañar… como si fuera necesario, como si la nostalgia invadiera las almas.
Todo por servir se acaba… ¿qué te había pasado? ¿de qué me perdí? Tu rostro y tú tambaleante, desganado y lento caminar revelaba tus pocas ganas de vivir, de luchar… de estar.
¿Ahora entiendes por que repudio jurar?... no era amor.
11 de agosto de 2011
No hay comentarios:
Publicar un comentario