En cuatro paredes a media luz me perturba la escena dramática de un día anterior, sin pensar había despertado pensando, enjuiciando cada situación hasta el día de hoy, las ideas taladraban mi cabeza y su eco recorría mi interior hasta lo más recóndito cuando el hecho era tan sencillo, sin necesidad de escuchar todos esos cuentos, sin necesidad de hacer un análisis a profundidad, sin necesidad de obtener razones rebuscadas, el hecho era tan jodidamente sencillo que era en demasía, hilarante, aceptarlo no me era difícil pero sabía que mi alrededor era el que me iba a impedir hacerlo, y aunque la opinión externa me tiene sin cuidado desde ya hace un tiempo atrás, me daba la sensación de que sería irónico e incompresible, que daría a confundir mi postura tan firme y despreocupada con un hecho tan asquerosamente sencillo y un tanto irracional como todo ese tiempo envueltos en la indecisión y falta de valor, como la intención insuficiente para plasmarlo y hacerlo en dos partes como si sentir y recordar te remontara a lo mismo, o quizá en tres para no entrar en conflicto haciendo tiempo para no concluir, para tener razones por las cuáles simplemente no dejarlo ir; de ser posible, hasta en cuatro para después hallar justificación a esas malditas pesadillas que no me sueltan cada madrugada, acalambran la existencia nocturna y asfixian el sueño... ¿quién iba a decir que seres tan sencillos complicarían de esta manera mi rutina de mierda?, bajé la guardia al ver que no tenían el potencial para siquiera perturbar mi respiración y apenas hoy puedo respirar, porque aún hay una extraña fuerza oprimiendo el pecho, sus intenciones desconozco, puede ser para matar lentamente o para hacer despertar, luchar, pero la realidad es que estoy cansada de cargar con hechos tan miserablemente sencillos que hago de ellos lo más fácil... complicarlos.
Con apenas un punto y aparte es notable la necesidad de hablar de ese hecho, de complicarlo, de hacerle creer al mundo que es de lo peor que alguien puede cargar, es notable que el hecho lo considero lo suficientemente inmoral para como para expresarlo en las únicas dos palabras que requiere: Te extraño.
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