miércoles, 28 de marzo de 2012

Como lo es la caja de toques.

Estando sentados con intereses muy diferentes, tal vez llegue a considerarlo meses antes pero en seguida declino la idea, no era mi tipo. Tomados de la mano sentíamos esa especie de calambre una ambos brazos, la gravedad más intensa que nunca y cada vez más aferrados con la mirada en el cielo pidiendo el final de la incomodidad del hormigueo del contacto.

Y la seriedad invadió el ambiente, tratando de buscar las palabras menos hirientes para destruir a la niña de sus sueños pero su voz grave ya no era suficiente, sus labios delgados y rosados, sus mejillas víctimas de la pubertad y su nariz de rara forma, con rastros de piel, sus dientes pequeños y ridículamente perfectos, sus ojos no son su mejor atractivo pero son más sinceros que su voz. Su altura me hizo delirar, caminado con el tiempo sobre nosotros, oprimiendo el cuerpo para que no cometiéramos el peor error, a pesar de todo y de mi deseo... fue el abrazo más insípido que jamas he dado. Tan superficial como suele ser Árbol.

No te turbes, nada importante. Sólo es superficial y pasajero, como lo es la caja de toques.

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